“El deseo de vivir es lo que me está matando”. El ser humano y sus absurdas creencias.

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28/02/2020
José Miguel de la Cruz Rojas – JCRSPORTS
05/05/2020

“El deseo de vivir es lo que me está matando”. El ser humano y sus absurdas creencias.

“El deseo de vivir es lo que me está matando”. El ser humano y sus absurdas creencias

 

Epicuro decía  “que el ser humano podría ser feliz,  siempre que no tuviese hambre o sed”. Poco se imaginaba él, que fuésemos capaces de crear una sociedad tan avanzada en tecnología y tan alejada del sentido común.

Nos creemos el ser más inteligente en la faz de la tierra y sin embargo seguimos actuando (con demasiada frecuencia) como idiotas.

Actuamos sobre unas creencias tan absurdas, que parece que de miedo señalarlas con el dedo. Como el cuento del traje del emperador; ese que se supone llevaba un traje hecho con una tela especial que sólo los listos podían ver…Y ahí iba él, paseándose en calzoncillos sin que nadie se atreviese a señalar la ridícula escena por miedo a ser juzgado como tonto.

He aquí tres de las creencias más absurdas y tristemente aceptadas por el ser humano.

1) “No pain, no gain”. (Si no hay dolor, no hay recompensa)

Mi queridx lector/a. Esto es SÓLO un eslogan de una marca deportiva.

Escucho con demasiada frecuencia la frase “Me duele lo normal”. No. Lo normal es que no te duela.

El dolor es una señal de que algo no va bien en el cuerpo.  NO es una señal de que hemos trabajado duro. Es una señal de que no lo estamos haciendo bien. Y lo que hoy es un susurro que callamos con medicación, mañana será un grito histérico para el que no tendremos una solución tan cómoda.

Sin embargo, nos sentimos orgullosxs cuando maltratamos nuestro cuerpo. Actuamos como aquel tipo que se compraba dos tallas menos de zapato para poder sentir a final del día un segundo de placer al quitarlos.

“Quien algo quiere, algo le cuesta”. Vale.

“Si no hay dolor, no hay recompensa.” No.

¿Esfuerzo? Sí.

¿Dolor? No.

 

2) “Soy un tronco”

Son demasiadxs lxs deportistas profesionales que me dicen entre risas “Soy un tronco.”

No. Lo siento. No es normal, no es gracioso y lo más probable es que dentro de unos meses una lesión le quite la gracia al asunto.

Una lesión se produce por no haber prestado la suficiente atención a las molestias previas.

Seguimos sin trabajar en equilibrio,  la fuerza,  con la flexibilidad, aún sabiendo que para que se produzca un movimiento, un músculo se contrae y otro ha de relajarse para permitir ese movimiento. Es ridículo que siga existiendo tanta ignorancia con respecto a los estiramientos y que se le siga otorgando un papel tan secundario.

Habría que empezar a revisar los temarios de todos los estudios relacionados con la preparación física y cubrir está laguna YA.

 

3) No somos robots. Sentimos.

Sin embargo, seguimos sin prestar atención al efecto de las emociones. Seguimos ignorando los efectos que la presión, el estrés, el miedo etc…puedan tener en nuestro cuerpo.

Vemos a deportistas acostumbrados a entrenar muchas horas, casi todos los días…y, sin embargo, a los cinco minutos de salir al terreno de juego, se rompen(sin causa externa). No nos da esto una pista de que los músculos se tensan como consecuencia de “x” emociones? De que deberíamos prestarles más atención en los días de competición o en los que nos sintamos emocionalmente más “inestables”? El cansancio, el estrés, el enfado, el miedo, la presión, incluso la euforia, tienen un efecto directo en el cuerpo. Al igual que hay emociones que provocan dolor de estómago o sequedad en la garganta hay otras que tensan nuestros músculos.

Quizá una rutina individualizada de los pies a la cabeza nos permita reconocer y observar cómo estamos “hoy” y así poder relajar aquellos puntos que encontremos tensos antes de que los descubramos a través de una lesión.

Todos los adelantos del mundo y miles de pruebas y mediciones pero seguimos sin prestar atención a lo más básico. Seguimos sin conocer, entender y escuchar nuestro propio cuerpo. Y lo peor es que lo vemos cómo algo “normal”.

De extremo a extremo.

Hemos pasado de creer que  “todo es obra de Dios o del diablo” a “si no lo puede explicar la ciencia, no existe.”

Nos ceñimos tanto a lo que podemos medir que nos asusta incluir variables que sabemos de sobra que existen pero que no sabemos cómo “demostrar” con objetividad. Queremos que todo sea tan sencillo como que “dos más dos son cuatro”. Salirnos de ahí nos da vértigo. Nos da miedo seguir la intuición y añadir a la ecuación variables que no podemos probar a través del método científico….

Lo cierto es que hay cosas que todxs sentimos y sabemos que existen aunque no las podamos ver.

Estamos desequilibrados. Literal y metafóricamente hablando.

Tenemos la posibilidad de vivir y disfrutar de la vida como jamás habíamos imaginado, y sin embargo… sufrimos dolores físicos,  insomnio, depresión ..Hemos normalizado el uso de medicamentos  y cualquiera que señale este absurdo es acusado de extremista.

Pues bien. El emperador va en calzoncillos.  Es de género idiota sufrir dolor y creer que es señal de que hemos trabajado bien. No somos robots. Sentimos emociones y éstas nos afectan física y mentalmente.

Al igual que Julio Cesar tenía junto a él un esclavo que mientras le sujetaba la corona de laurel le susurraba al oído “sólo eres un hombre”, yo os recuerdo que según la ciencia, la abeja no puede volar, pues la amplitud de sus alas es muy pequeña para conservar su enorme cuerpo en vuelo. Sin embargo, vuela.

Que el sentido común vuelva a nuestras vidas.

“Alea jacta est”.

 

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